La casa de postas de Librilla
Una joya del siglo XVIII que se deshace en silencio: la casa de postas construida por la Casa de Alba espera todavía una oportunidad real.
69 historias de patrimonio, arte y cultura de la Región de Murcia
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Una joya del siglo XVIII que se deshace en silencio: la casa de postas construida por la Casa de Alba espera todavía una oportunidad real.
Un edificio del siglo XIX que guarda historias antes de su restauración: primera sede del Banco de España en Murcia y hogar del recordado Pub Estudio 27.
La escultora Elisa Séiquer, Premio Salzillo en 1971, vivió fiel a su arte. Una petición: una placa conmemorativa en su casa natal de Santa Catalina.
María Trinidad Pérez de Miravete, murciana de nacimiento y de corazón, compuso cerca de trescientas canciones y rompió moldes en la música española.
El corazón y las entrañas de Alfonso X el Sabio descansan en la Capilla Real de la Catedral de Murcia, la ciudad que le fue leal hasta el final.
La fundición Peña, primera fábrica de camas de España, dejó su firma en la Casa de los Dragones, el Real Casino y medio patrimonio murciano.
El arco de la calle Acisclo Díaz fue durante 74 años la entrada al primer Manicomio Provincial, obra del arquitecto Justo Millán.
Los frescos exteriores del Palacio Episcopal de Murcia, pintados por Paolo Pedemonte en 1767, se desvanecen 25 años después de su última restauración.
El Palacio Saavedra, hoy colegio mayor Azarbe, sobrevivió a la piqueta pero no al vandalismo. Su historia —y la leyenda del torreón del duende— merecen respeto.
Se cumplen 1200 años de la fundación de Madinat Mursiya por Abderramán II: un recorrido por la muralla árabe y el yacimiento de San Esteban.
Uno de los pocos molinos de la huerta de Murcia que sigue en pie, testigo del crimen de la Arboleja e inspiración del pintor Ramón Gaya.
A cien metros del Santuario de la Fuensanta, la Casa del Cabildo se cae ante la pasividad de sus dueños. Un llamamiento a dignificar el entorno de la patrona.
Del mercado de los jueves concedido por Alfonso X al edificio modernista de Pedro Cerdán: historia y futuro del Mercado de Verónicas.
La historia del pastel de carne murciano: de las ordenanzas de Carlos II a los versos de Quevedo y el cuadro de Murillo.
El palacio del siglo XVII de la plaza de Santo Domingo, custodiado por sus gigantes, renace tras su rehabilitación como la rosa de Jericó.
Arranca la restauración de la fachada barroca de la Catedral de Murcia y, con ella, las visitas guiadas que permiten verla de cerca desde los andamios.
La Cueva Negra de Fortuna guarda el conjunto epigráfico más importante del Imperio romano: textos latinos del siglo I y II inspirados en la Eneida.
El muro del mirador oeste del Santuario de la Fuensanta ha colapsado sobre la cueva de Francisca de Gracia. Un llamamiento a recuperar el entorno de la patrona.
Un viaje a Roma, la Vía di Valle Murcia y una petición murciana: que se restaure urgentemente la hornacina de las ánimas de San Bartolomé.
El Palacete de la Fuente de la Higuera, en Bullas, una joya neonazarí declarada BIC que languidece en la lista roja de Hispania Nostra.
El castillo de Monteagudo, primer símbolo de Murcia y esplendor del Rey Lobo, sigue sin la inversión prometida: de diez millones solo se han ejecutado 800.000 euros.
El belenismo es Patrimonio Cultural Inmaterial español y Murcia, primera potencia productora de belenes: de San Francisco de Asís a Salzillo y la Peña La Pava.
Las casas cueva de Abanilla, un hábitat troglodita, ecológico y económico entre un paisaje lunar de Badlands que recuerda a la Tierra Media.
Víctor Beltrí, el mayor representante del modernismo en la Región, dejó en Cartagena un legado de más de 40 años que aún podemos salvar.
La iglesia de las Agustinas, acordonada por desprendimientos y con el tejado plagado de malas hierbas: ser BIC es solo un título si nadie lo conserva.
Un paseo con humor por la estética de lo feo en las rotondas de la Región de Murcia: de la Mantis al Planeta Jamón, un top 10 muy discutible.
El paseo del Malecón, la lengua de piedra que protege a Murcia de las riadas, y su Jardín Botánico piden a gritos una puesta a punto.
Los rótulos comerciales también son historia y memoria de la ciudad: del edificio Alba a La Bola de Oro, salvemos los letreros con alma de Murcia.
El cementerio de Nuestro Padre Jesús de Espinardo, con su portada de Pedro Cerdán, es patrimonio artístico, arquitectónico y paisajístico que honrar.
El cierre del Monasterio de la Encarnación de Mula y el traslado de ochenta piezas BIC a Elche: la falta de vocaciones amenaza el patrimonio de los conventos.
De La Convalecencia a la casa de los nueve pisos: un recorrido por el modernismo murciano de la mano del arquitecto José Antonio Rodríguez Martínez.
Moneo versus Catedral: la historia de la plaza Belluga, el desaparecido palacete del Doctoral de la Riva y un duelo arquitectónico que sigue vigente.
De las pintadas de Pompeya al mural de Kobra: el uso de las fachadas para transmitir mensajes es tan antiguo como la necedad de ensuciar el patrimonio.
El Leonardo da Vinci español está enterrado en la Catedral de Murcia: militar, inventor de la máquina de vapor y del aire acondicionado, y gran olvidado.
El cartagenero que inventó el submarino eléctrico fue un genio boicoteado en vida: la historia de Isaac Peral y de la injusticia que lo persiguió.
La caída de cascotes de la fachada barroca encendió la alarma: la Catedral, icono patrimonial de Murcia, necesita una restauración completa.
Solo la Guerra Civil y la pandemia de 2020 han suspendido los desfiles pasionales de Murcia. La historia del Cristo de la Sangre y el patrimonio destruido.
José Moñino, el murciano más ilustre, fue Primer Ministro de Carlos III. Hoy su tumba permanece olvidada, arrinconada, en la parroquia de San Juan.
Del caldero a los paparajotes: un recorrido por la cocina murciana en el año en que la ciudad fue designada Capital Española de la Gastronomía.
El Palacio de Casa Tilly, remodelado por Beltrí en 1894, es sede del Casino de Cartagena: un BIC que merece la restauración que tuvo el de Murcia.
El 4 de agosto de 1906 el vapor Sirio, cargado de emigrantes italianos, naufragó frente a Cabo de Palos: la historia del Titanic del Mediterráneo.
El Valle de Ricote, último reducto morisco de España, es un tesoro paisajístico a tiro de piedra de la capital, con leyendas como la del Salto de la Novia.
En la cumbre de Cobatillas la Vieja, entre Murcia y Santomera, se esconden dos yacimientos argárico e ibérico que la asociación Patrimonio Santomera lucha por recuperar.
Bajo la plaza de toros de Cartagena emergen, casi intactos, los pasadizos del anfiteatro augusteo y los restos de otro aún más antiguo, de adobe. Un yacimiento único, parado por falta de presupuesto.
Gustavo Gillman, ingeniero londinense enamorado de Águilas, diseñó el embarcadero de El Hornillo, joya de la ingeniería industrial del XIX hoy abandonada a la sal y el vandalismo.
El Rey Lobo se hizo construir junto a Monteagudo una finca de recreo con un lago artificial de tres hectáreas. Ocho siglos después, la excavación del CSIC saca a la luz sus muros.
Rodeado de chalets, en el llano de la Mora de La Alberca, se esconde uno de los edificios cristianos más antiguos de Hispania. La Universidad de Murcia empieza a excavarlo, sin financiación.
Una noche de luna llena, desde la autopista, apareció entre las sombras una bóveda barroca rodeada de escombros: la ermita de San José, en el campo de Cartagena.
A orillas del Segura, en Cieza, Joaquín Payá levantó un jardín botánico y la primera central hidroeléctrica de la Región. Hoy el Menjú es un edén arrasado por el olvido y el fuego.
El Ara Pacis de Cartagena, un altar romano de mármol hallado en el siglo XVI, lleva más de un siglo en el Museo Arqueológico de Barcelona. La ley dice que debe volver.
Villa Rosalía, la Casa Méndez de Librilla, fue el hogar del pintor José Méndez Ruiz. Hoy nadie sabe siquiera de quién es, mientras se cae a pedazos.
En Murcia el agua mata dos veces: cuando falta y cuando sobra. De la riada de Santa Teresa al trasvase Tajo-Segura y el fallido trasvase del Ebro.
Del calendario de los hombres primitivos a la fiesta de la Luz: el origen del 2 de febrero y el baile de la Candelaria que el Real Casino de Murcia ha recuperado.
El fuego más antiguo de Europa, los templarios, la Vera Cruz y el Año Jubilar: Caravaca podría ser el gran motor del turismo cultural del interior de la Región.
Del pacto de Teodomiro al Rey Lobo: el Reino de Murcia llegó a dominar buena parte de Al Andalus, y de sus alcázares aún quedan restos bajo San Juan de Dios y Santa Clara.
La historia de José García Martínez, «Garcisolo», el empresario huraño que levantó el primer edificio en altura de Murcia para escapar del humo de la fábrica vecina.
Junto al barrio de la Flota se pudren un molino hidráulico del siglo XV, una torre musulmana y un puente del XVIII: testigos del ingenioso sistema de acequias que hizo posible Murcia.
El «castillo» de Archena es en realidad un palomar del siglo XIX regalado a don Mario Espreáfico, el médico que no cobraba a los pobres. Un edificio ideal para guardar su memoria.
Antonete Gálvez, líder del cantonalismo murciano, tiene aún en pie en Torreagüera los restos de su casa familiar: un bien protegido que el Ayuntamiento llegó a llamar «cochambre residual».
Cerca de 25 monumentos de la Región de Murcia figuran en la Lista Roja de Hispania Nostra. Un patrimonio cuidado y puesto en valor es también un recurso turístico de primer orden.
De la arquitectura tradicional de la Huerta de Murcia apenas quedan un par de docenas de casas torres, medio en ruinas, esperando la excavadora.
Tres siglos del Puente de los Peligros: de los puentes de barcas y madera al puente de piedra de Jaime Bort que une las dos orillas de Murcia.
Escondida entre los chalets de La Ladera, en Churra, se arruina la casona de doña Carolina Codorniú, madre de Juan de la Cierva: una casa torre declarada BIC y abandonada a los vándalos.
El monasterio de San Ginés de la Jara, quizá el lugar de culto más antiguo de la Región, languidece en ruinas frente al Mar Menor pese a ser Bien de Interés Cultural.
La Real Fábrica de Salitres, de 1637, y la ermita del Vía Crucis: dos edificios con más de 300 años, abandonados y pintarrajeados en pleno centro de Murcia.
Los monjes jerónimos trajeron a Murcia las semillas del pimiento y levantaron en Guadalupe un monasterio barroco que, tras la exclaustración y los jesuitas, es hoy sede de la UCAM.
La antigua cárcel provincial de Murcia, cerrada desde 1980, sigue esperando un uso mientras se deteriora en pleno centro de la ciudad.
El castillo de Monteagudo, el Castillejo del Rey Lobo y la fortaleza de Larache: mil años de historia y leyendas a cinco kilómetros de Murcia, sumidos en el abandono.
La pobreza de Cartagena en los años 60 y 70 la salvó de la piqueta que arrasó Murcia. Bajo sus edificios en ruinas dormía su tesoro: la ciudad romana.